En un estudio realizado por la Bureau of Justice Statistics sobre la mortalidad por enfermedad entre 2001 y 2004 se destacaba que aproximadamente la mitad de las muertes en las prisiones estatales eran debidas al cáncer y a enfermedades del corazón. Las enfermedades cardiovasculares copaban el 27% de la mortalidad, con un 23% de muertes por cáncer. En un segundo plano, se encuentran las enfermedades hepáticas (un 10%) y el SIDA (un 7%). 

Así, como resultado nos encontramos que prácticamente 2/3 partes de las muertes producidas en prisión son por las causas anteriormente mencionadas. Dado que ya tratamos anteriormente el SIDA en prisión, nos queda entonces ver la diferencia existente respecto a las otras enfermedades. 

¿Qué nos encontramos cuando comparamos las ratios de mortalidad de las causas de muerte mencionadas (cáncer,enfermedad del corazón,enfermedad hepática) entre prisión y población total de Estados Unidos? 

Para aplicar la comparación hemos optado por incluir entre la población total de Estados Unidos solo a aquellos que comprenden las edades de los 15 a los 64. Si bien en el grupo de presos se incluyen todas las edades, sí es cierto que las personas que comprenden el grupo de edades superiores a los 65 años es minoritario. Evidentemente el no establecer las mismas edades para los dos grupos produce un sesgo, pero sin embargo este es mucho menor que el producido en caso de que no discrimináramos por edades. Previamente se realizó el cómputo sin tener en cuenta esta variable y las cifras eran exageradamente altas.

 

Tasa de mortalidad por enfermedad en EE.UU (por 100.000)

 Nos encontramos, en los tres casos estudiados, con que la población reclusa tiene una menor tendencia a la mortalidad por causa de enfermedad.  

Para los casos de cáncer, que es en el que se denota una mayor diferencia entre un grupo y otro (58 por 100.000 en prisión, 82,4 por 100.000 en población total de Estados Unidos), parece que la respuesta a esa diferencia es el sesgo que expusimos sobre la concesión de libertad condicional para enfermos terminales. El diagnóstico terminal para los casos de cáncer probablemente lleve a que muchos presos sufran los últimos días de su enfermedad en libertad, por lo que no quedan computados en los datos de mortalidad en prisión. 

Así mismo, lo dicho anteriormente parece confirmarse en parte cuando observamos que las diferencias en las enfermedades cardiovasculares y las hepáticas se reducen ostensiblemente. El hecho de gran parte de las enfermedades cardiovasculares sobrevengan en una muerte súbita implica que la concesión de libertad condicional por causa médica sea más reducida. ¿Podría plantearse también dicha diferencia sobre la existencia de un mejor acceso a los servicios de salud dentro de las prisiones? Recordemos que en Estados Unidos, por ahora, no existe un sistema de salud pública, por lo que muchos de los enfermos no gozan de diagnóstico previo. En cambio, todas las prisiones tienen servicios sanitarios, imprescindibles para mantener la normalidad del centro penitenciario ante posibles actos violentos que requieran una asistencia urgente. Pero en contra de este argumento, un estudio realizado en torno al tratamiento de enfermedades crónicas en las prisiones de Estados Unidos denuncia la inexistencia de tratamiento médico suficiente para personas con enfermedades crónicas, lo cual nos lleva a no poder establecer conclusiones claras sobre las variables que inciden en dicha diferencia.

Respecto a las enfermedades hepáticas, computándose para este caso concreto las enfermedades crónicas y la cirrosis, se observa una mayor igualdad en la mortalidad entre presos (7 por 100.000) y ciudadanos (8,8 por 100.000). Recordemos que el alcoholismo está presente en una parte importante de la población penitenciaria, algo que probablemente explique que no exista tanta diferencia como con los casos de enfermedades cardiovasculares y cáncer. 

 

Fuentes: 

Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Health Statistics. Underlying Cause of Death 1999-2009 on CDC WONDER Online Database, released 2012. Data for year 2009 are compiled from the Multiple Cause of Death File 2009, Series 20 No. 2O, 2012, Data for year 2008 are compiled from the Multiple Cause of Death File 2008, Series 20 No. 2N, 2011, data for year 2007 are compiled from Multiple Cause of Death File 2007, Series 20 No. 2M, 2010, data for years 2005-2006 data are compiled from Multiple Cause of Death File 2005-2006, Series 20, No. 2L, 2009, and data for years 1999-2004 are compiled from the Multiple Cause of Death File 1999-2004, Series 20, No. 2J, 2007. Accessed at http://wonder.cdc.gov/ucd-icd10.html on Apr 9, 2012 5:32:21 AM