Me ha llamado mucho la atención lo sucedido en el blog Zona Crítica, un anticipo de lo que será eldiario.es, un proyecto dirigido por el exdirector de Público Ignacio Escolar, y que se ha convertido en un espacio de disputa dialéctica entre dos de sus colaboradores. Y sus artículos no son precisamente moderados: cada uno dice las cosas bien claras. Todo empezó por un artículo publicado en el Pais por tres catedráticos de economía, miembros de FEDEA y conocidos en la red por su interesante blog Nada es gratis. En él, afirmaban no querer volver a la España de los 50, abogando por un cambio en la ejecutiva del Gobierno y pidiendo que esta estuviera formada por los mejores técnicos del país. Un artículo que no pareció convencer a Rafael Escudero, profesor de filosofía del derecho en la Universidad Carlos III de Madrid, y que planteó los intereses privados de estos tres economistas y que considera que motivan la presión realizada sobre el Gobierno. Critica además la apelación a la validez de los argumentos de los miembros de FEDEA en base a su condición de expertos en la materia, por la que se guardan las espaldas antes posibles réplicas.

Lo sorprendente fue entonces que la contestación no provenga de los propios firmantes del artículo, sino de Roger Senserrich, colaborador de Zona Crítica y miembro más activo del blog Politikon, rechazando el tono “conspiranoico” con el que según Roger había escrito el artículo su compañero Rafael. A su entender, no se puede rechazar un argumento en base a los posibles intereses privados. Para los que no conocen su forma de decir las cosas, aviso que no se anda con tonterías :”Escudero basa todo el argumento del artículo en una elaborada teoría de la conspiración donde la ciencia es imposible si no es a cargo del estado. La gran banca está detrás de todo lo que escriben; no lean esos papiros, pues contienen palabras pagadas por el Mercado y Belcebú”.

Pero por si no habíamos tenido suficiente, Rafael Escudero realizó poco más tarde una contrarréplica, tachando de profeta del contrato único a Roger Senserrich (un modelo de contrato laboral propuesto por los economistas que iniciaron todo esto, y apoyado explícitamente por los miembros de Politikon. Escudero considera que la pataleta de Roger responde “a mis referencias a Fedea, ese ‘think tank’ neoliberal al que pertenecen los autores del artículo inicial. Y esto son ya palabras mayores. En este punto Senserrich despliega todas sus armas para salvar el honor de la fundación, hasta el punto de señalar que mi argumento se basa en una “elaborada teoría de la conspiración donde la ciencia es imposible si no es a cargo del estado”.

Más adelante, un párrafo en el que vuelve a reiterar el “cientifismo” con el que se venden los economistas, a la vez que descarga su crítica contra Senserrich: “Mientras que las aportaciones de estos grupos son siempre “científicas”, es decir, racionales y objetivas, las del resto son opiniones irracionales, parciales y sesgadas políticamente. Unos son científicos, poseedores de la razón (o la verdad), y otros somos ideólogos (o pecadores). Sin embargo, el tono con el que responden a quienes osan cuestionar la palabra (divina) refleja una forma de entender la discusión poco acorde con la metodología propia del debate científico. Así, no es extraño que se refieran a sus críticos como personas que “no han entendido el mensaje”, o que no comprenden cómo funcionan las instituciones, negándoles así el estatus de interlocutores válidos. En este sentido, Senserrich se ha revelado como un magnífico profeta de Fedea.”

Y luego, todo el hilo de comentarios fruto de estos posts, algunos con más mala leche que otros, pero en su mayor parte aportando cuestiones que han hecho crecer aún más el debate, por si no estaba lo suficientemente subido de tono. Unos comentarios en los que se acusaba al contrato único de neoliberal, y que probablemente ha dado lugar a que otro miembro de Zona Crítica haya publicado hoy un post titulado ¿Puede ser el contrato único de izquierdas? (y que por cierto es tambien miembro de Politikon)

¿Es sano para una publicación lo sucedido? No sabría contestarlo. Pero lo que sí merece es mencionarse la pluralidad que, por lo que parece, pretende implantar Ignacio Escolar en su proyecto, algo a lo que no estamos excesivamente acostumbrados a ver en ningún medio de prensa escrita. Habrá que estar atentos.

P.D: Y tal ha sido el impacto de todo el debate suscitado por el artículo que Luis, Tano y Jesús (que son los autores) se han decidido hoy mismo a hablar sobre las críticas vertidas desde su publicación el viernes pasado