Ayer Mariana Eguaras enlazaba un post respecto a las declaraciones realizadas por la presidenta de la asociación de editores de Madrid, Rosalía Diaz Valcarcel, de esas que  provocar urticaria cuando las lees. En ellas declaraba, entre otras cosas, que los editores están realizando “una series de inversiones que no son para nada rentables” en el campo digital y que “los ebook no están protegidos legalmente de una forma adecuada”. Ello, unido a perlas dudosamente ciertas del tipo “la piratería que no para de crecer” o que cada usuario de tablet descarga “un libro o medio libro“.
Una pataleta que viene como consecuencia de los nefastos resultados de ventas de la feria del libro realizada en Madrid, con un descenso de un 19% respecto al año anterior. Pero lejos de hacer autocrítica y reflexionar sobre los motivos reales que han llevado a ese descenso, muestra un claro locus externo con el que únicamente conseguirán que las ventas de la feria del libro bajen en 2013 un 19% más. Y vuelvo a avisar: o cambian esa actitud, o los editores pueden ir diciendo adiós a sus respectivas carreras profesionales, porque dejarán de ser necesarios. Ahora que se produce el trasvase es momento de que muestren el valor añadido que pueden aportar tanto a los autores como a los lectores, y tomar conciencia de que están ante un escenario totalmente diferente en el que precisamente deben empezar casi de cero con inversiones cuyos resultado no son inmediatos (como sucede con cualquier empresa). Negar la realidad limitando enormemente la digitalización de contenidos está llevando entre otras cosas a que se presenten modos alternativos en los que, mediante la colaboración de los internautas, se  editan libros en formato adaptado a ebook que poco o nada tienen que envidiar a las grandes plataformas y editoriales. Por poner un caso, creo que es relevante la labor que realizan los miembros de EpubGratis.me , de donde he descargado varios libros con una experiencia de lectura notable (con un foro donde se trabaja en la estandarización de los libros que publican), superando en muchos casos la calidad de edición que por ejemplo tienen los libros del catálogo gratuito de Amazon.
Ligado con lo dicho anteriormente, un interesante aporte de Enrique Dans de hace ya siete años  al que quizá Rosalía debería prestar atención:  

Los bits son entes libres. Fluyen por doquiera, se mueven, se envían, cambian de mano, de formato, de soporte, de identidad. Se comprimen, se descomprimen, se duplican, se copian, se alteran, se mezclan con toda facilidad. Nada ni nadie puede o podrá impedirlo. Se pongan como se pongan y desarrollen los estúpidos sistemas anticopia que pretendan desarrollar. Da lo mismo. Son bits, y el moverse libres forma parte de su naturaleza.