Ayer tuve la oportunidad de conocer a varios miembros de la Associació Interuniversitaria de Criminología, formada por alumnos de dos universidades de Barcelona, y las vibraciones fueron bastante buenas. Ya he comentado en alguna ocasión las esperanzas que tenía en esas nuevas generaciones de jóvenes criminólogos que están por venir. Y encontrarme con un grupo como éste no ha hecho más que confirmarme las expectativas que ya tenía puestas.

Ignoro cuál será el momento en que la figura del criminólogo dará el verdadero boom en España, pero cada vez tengo menos dudas de que ese momento llegará. Encontrarme con gente sin miedo, sin complejos y con muchísimas ganas de hacer cosas por la criminología me lleva a ser tremendamente optimista respecto la importancia que tendrá nuestra figura en la sociedad.  

Son porcentualmente pocos los estudiantes de criminología que se van a implicar en el futuro del criminólogo. Pero los pocos que se van a implicar, creedme, van (vais) a marcar una época. Los que durante estos años previos hemos tenido que sembrar el terreno laboral del criminólogo casi en solitario tenemos que aprovechar este momento y estar ahí para motivar a todos estos grupos que a buen seguro están surgiendo en todas las comunidades. Aportarán una frescura, unas ganas y una energía imprescindibles para culminar los muchos objetivos que venimos persiguiendo desde hace años. 

Indudablemente, no se trata en ningún caso de un camino fácil. Si no hay una pasión por la disciplina tal que nos lleve a dar el 200% de nosotros mismos por ella, estamos perdidos. Pero el convencimiento de que ésto será así es máximo. Vengo observando desde hace ya varios meses cómo son éstos jóvenes a punto de licenciarse los que realmente se están interesando más en tirar adelante proyectos. Y os aseguro que no era la dinámica que me encontré cuando realicé la carrera (y no hace tanto de eso, apenas cuatro años). 

Esto promete. Yo lo quiero vivir en primera persona. Y tú, criminólogo ¿te lo vas a perder?