Durante estos días se viene celebrando en Barcelona el segundo encuentro de estudiantes organizado por la Sociedad Interuniversitaria de Estudiantes de Criminología. 4 días de convivencia con representantes de 17 universidades que imparten criminología. Ese detalle por sí solo es a todas luces un éxito. Conseguir reunir a más de 40 estudiantes de todo el territorio con el objetivo primordial de trabajar en pro al reconocimiento social del criminólogo es un paso fundamental para allanar el camino.

Se trata de un fenómeno inédito hasta ahora, y que se explica en base a algunos factores clave:

La creación del grado ha conseguido al fin homogeneizar los estudios de criminología. Mejor o peor, y con diferencias cualitativas entre unas y otras universidades, han dado una uniformidad que facilita la identificación de los estudiantes de todas las universidades. Es importante que las universidades tengan en cuenta lo importante que es este aspecto, y cualquier decisión que se tome sobre los planes de estudios (sí, me refiero al 3+2) debe pasar por una unanimidad. Es esa conexión generada la que da pie a que la acción colectiva tenga fuerza suficiente para que la proyección laboral del criminólogo se acelere.

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La elevada nota de corte con la que vienen accediendo los estudiantes de criminología lleva a que haya dentro de este grupo una cantidad considerable de talentos que pueden aportar mucho en los próximos años. Creo que los que hemos hecho cosas durante los últimos años seremos una mera anécdota comparado con los que están por venir.

La vocación por la que la mayoría de estudiantes de criminología eligen esta disciplina es un punto que influye en el entusiasmo de este movimiento asociativo. El apoyo de las universidades a este tipo de iniciativas, ya sea en el plano económico o logístico es básico, ya que estas instituciones saldrán altamente favorecidas indirectamente.

Las redes sociales han permitido una eficaz organización del evento que años atrás hubiera conllevado muchas dificultades, más cuando se trata de un movimiento ajeno a cualquier institución. Algo así hubiera sido impensable apenas 5 años atrás.

La sensación es que la cosa pinta muy bien. Que nadie venga a estropearlo ahora.