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Un falso jefe para las decisiones incómodas

Un falso jefe para las decisiones incómodas

Ravn es el dueño de una empresa tecnológica de la que desea desprenderse para venderla a un empresario islandés. Sin embargo, se encuentra con un problema creado por él mismo. Cuando fundó la empresa, por el miedo a tomar decisiones incómodas, se hizo pasar por un empleado más y se inventó a un presidente ficticio en el que se escudaba cada vez que tenía que comunicar alguna cuestión peliaguda a sus trabajadores. Esa mentira le servía para poder manejar mejor la empresa y que sus empleados lo tomaran como un apoyo similar al de un padre protector, canalizándose todo el odio que pudiera existir sobre el director ficticio. Sin embargo, para la venta requiere contratar a un actor de medio pelo obsesionado con Gambini que haga el papel de presidente por un tiempo, algo que lleva a que poco a poco se vaya descubriendo el absurdo entramado que había organizado para mantener el buen ambiente en la empresa.

Ese es el hilo argumental sobre el que se sostiene una curiosa comedia de Lars von Trier: El jefe de todo esto (2007).

Aunque el propio von Trier afirma al principio del filme que la comedia como tal no tiene ninguna pretensión moralista, no son pocos los detalles de los que se pueden extraer cuestiones interesantes que en realidad dan pie a pensar en los factores que pueden generar un buen ambiente laboral:

  • Trato personalizado con cada uno de los empleados. Ravn se comunicaba con sus empleados a través del director ficticio usando el correo electrónico. Para ello, no dudaba en caracterizar y amoldar al director en función de la persona a la que se dirigía. Eso supuso un problema para el actor contratado, ya que esa multiplicidad de características contenía aspectos que eran contradictorios unos de otros. Si bien no es necesario que un jefe tenga que desarrollar un trastorno múltiple de la personalidad, sí que ha de ser capaz de adecuar el trato a sus empleados de la forma más personalizada posible. Para ello, ha de mantener un equilibrio entre el trato personalizado y el trato de favor, ya que cuanto más se acerque al segundo punto más recelo puede generar entre unos y otros empleados. En este sentido, Ravn comete el error de comunicarse más con las mujeres, y ignorar a los hombres, provocando un ambiente hostil cuando el actor contratado aparece en escena.
  • El maquillaje de la situación de la empresa. Ravn es incapaz de afrontar situaciones incómodas con sus empleados, y de ahí que se escude en el presiente ficticio. Y hasta el momento en el que llega el proceso de venta de la empresa parece que la cosa le ha ido bastante bien. Ello lleva a reflexionar en torno al grado de transparencia que debe adquirir un jefe con sus empleados. ¿Debe contar siempre la verdad sobre la situación en la que se encuentra la empresa o debe el empleado mantenerse ajeno a cuestiones que no tienen porqué incumbirle? En este sentido, y como con todo, mantener un escenario irreal puede funcionar temporalmente, pero en el momento en el que el empleado descubre que se le ha mentido el daño puede ser irreversible. En cambio, mantener al corriente al trabajador sobre la realidad de la empresa puede ser positivo en aras a generar una mayor comprensión del empleado sobre ciertas decisiones que se tomen desde la dirección.
  • ¿Puede ser el jefe un amigo de sus empleados? Al desprenderse de la parte negativa del rol de jefe, Ravn puede ejercer de subdirector protector, en el que todos ven a un apoyo imprescindible y que se refleja en una canción que le dedican para agradecerle su buen hacer. Un jefe que mantenga una actitud comprensiva no debe ser necesariamente incompatible con uno que tome decisiones que puedan no gustar a sus empleados. Así mismo, una relación de amistad entre jefe y empleados no tiene que provocar efectos adversos, aunque sí puede hacer que la toma de decisiones sea más difícil por el peso de lo emocional.

En definitiva, la voluntad de Ravn, aunque radical, obedece a razones que no están para nada fuera de lugar.

00001-el-jefe-de-todo-estoFicha técnica

Dirigida por:  Lars von Trier
Título original: The boss of it all
Duración: 96 minutos
Género:  Comedia
Año: 2006
Nacionalidad:  Dinamarca

Cómo podemos ser tan diferentes y a la vez tan parecidos

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