Vini, vidi, vinci. Lo que se gestó como idea allá por el mes de noviembre, a pesar de las dificultades y con una minirevolución estudiantil mediante, se cumplió en el día de ayer con la asistencia de casi 200 personas a la primera charla onírica entre Jorge Ramiro Pérez y un servidor en la Universidad de Salamanca. Lo mejor de todo, la dinámica grupal final donde los asistentes expresaron mediante frases y palabras sus emociones y inquietudes sobre su futuro profesional. A pesar de nuestra compleja situación las dosis de optimismo realista no faltaron, y igual que yo me llevo su entusiasmo, espero que ellos también se hayan contagiado algo del mío. Mi conclusión: el poder para cambiar de tercio es de los estudiantes.
Gracias a Juan-Martin Rayo, Myriam Rodríguez Lorenzo, Marta, ASPER y todos los protagonistas que habéis conseguido que el evento se llevara a cabo. Y no sigo que me pongo tontorrón. ‪#‎gritacrimiusal‬

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Cómo podemos ser tan diferentes y a la vez tan parecidos