ACTUALIZACIÓN A LAS 20:00

Ana ya ha recibido disculpas telefónicamente de parte de la dirección del centro, de la persona que realizó la entrevista, y de parte de Decathlon (en los comentarios de este post podéis ver su respuesta). El jueves tendrán oportunidad de dialogar y explicar con más detalle lo sucedido. A todos, gracias por difundirlo. De antemano es un buen paso para que todo quede en una mera anécdota.

ACTUALIZACIÓN A 24/05/2015

La reunión tuvo lugar en el día de ayer. Al respecto, podéis leer el comunicado emitido por Ana aquí.

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Hoy voy a salirme un poco por la tangente porque es necesario que os cuente la historia de Ana.

Ana es una de tantas jóvenes que se encuentra actualmente buscando trabajo. Debido a que su formación y experiencia está relacionada con el ámbito deportivo, decidió enviar su CV a Decathlon. Para que os hagáis una idea rápida de quién es Ana profesionalmente: ha sido campeona de España de gimnasia artística, durante 6 años entrenó en el Centro de Tecnifícación de las Islas Baleares, ha sido entrenadora en uno de los clubs más laureados de toda España en la disciplina, actualmente imparte extraescolares de gimnasia artística en un colegio de Mallorca, y posee formación como técnico superior en animación y actividades físico-deportivas, entre otras tantas cosas (si queréis saber más sobre ella, podéis leer su CV aquí).

Así que como era de esperar, la llamaron para llevar a cabo en el día de ayer la correspondiente entrevista de trabajo, concretamente en la tienda Decathlon de Marratxi, en Mallorca.

Eran las 11 menos cuarto de la mañana cuando la entrevista estaba concertada. Una entrevista que, por cierto, se había pospuesto sin previo aviso del viernes al lunes, obligando a que Ana tuviera que acudir en dos ocasiones a la cita. Ana llegó a la cita puntualmente olvidando lo sucedido, a lo que no había dado demasiada importancia.

Su entrevistador, F.Z., la hizo esperar unos 10 minutos porque se puso a hablar con una compañera de trabajo. Ana ya no se llevó una muy  buena primera impresión, y ya sabemos que nos bastan poco más de dos segundos para entrever el caracter de una persona. No se equivocó.

La entrevista, extrañamente, no se realizó en un despacho, sino que se hizo en una cafetería que había al lado de la tienda. El entrevistador confesó que era la primera entrevista que realizaba en la cafetería, alegando que el despacho le parecía claustrofóbico. Debido al ruido de la cafetería Ana tuvo bastantes problemas para escuchar lo que le decía durante la conversación.

Durante la entrevista F.Z. no tomó apuntes de ninguna clase dado que ni siquiera llevaba bolígrafo, tan solo un grueso de hojas donde se entreveían otros CV. Se presentó brevemente como una persona procedente de una rama científica, sin especificar formación alguna en el área de selección de personal. Mencionó así mismo formar parte de la sección de X de Decathlon Marratxí.

A continuación le pidió a Ana que le contara su experiencia “como si fuera su colega”, así que procedió a ello. Al cabo de unos minutos Ana le confesó al entrevistador que se encontraba un poco nerviosa, a lo que el entrevistador contestó que “Ya me había dado cuenta. Porque me has pillado de buenas porque sino ya se habría terminado la entrevista”. Eso evidentemente provocó un aumento de los nervios de Ana, que se empezaron a mezclar con cierto malestar por el trato que estaba recibiendo. Igualmente, siguió contando toda su experiencia dentro del sector deportivo, pero observaba que había muchos momentos en los que el entrevistador la ignoraba por completo. Siempre que intervenía era para lanzar alguna frase que incomodaba aún más el ambiente. En un momento dado le comentó “Si quería una Coca-Cola para calmarse” y a continuación le espetó con cierta prepotencia que quizá era “mejor una tila”.

A pesar de que la entrevista duró entre 35 y 40 minutos, tiempo más que suficiente para cualquier responsable de recursos humanos para conocer a alguien, el entrevistador reiteraba una y otra vez que “No la estaba conociendo” y que se iba a ir sin “Saber cómo eres” porque “No expresaba”. No quiero pensar qué diría de mí, pero de Ana no me creo demasiado que expresara poco, más desde el momento en que confesó desde un primer momento que estaba nerviosa. Sus sensaciones estaban a la vista.

Uno de los momentos más llamativos es cuando el entrevistador revisó el CV y afirmó que “para que veas, que ni me he mirado el currículum”. A pesar de que Ana, con sus nervios, explicó todo y más sobre su experiencia profesional, de parte del entrevistador tan solo recibió respuestas cortantes. Ni una sola pregunta, ni un atisbo que demostrara que allí existía alguna clase de entrevista estructurada.

La forma de finalizar la entrevista fue la culminación de una situación que rozó lo esperpéntico. Sin avisar previamente, el entrevistador se levantó, se fue hacia fuera de la cafetería, miró el móvil, volvió y se despidió con un “adiós” y dos besos, y se fue. Ana se levantó de la silla y fue hacia su coche, donde rompió a llorar debido a lo mal que se lo había hecho pasar durante los 40 minutos de entrevista. Por cierto, el entrevistador en ningún momento explicó nada sobre el trabajo ni las condiciones de contratación.

Haceos a la idea de que si una empresa ya trata así a sus potenciales empleados, cómo puede acabar tratando a sus clientes. Como dijimos hace poco “No hay trabajo digno sin un jefe humano”. Es cuanto menos preocupante que una empresa de la magnitud de Decathlon, con más de 100 tiendas en toda España, realice entrevistas de trabajo cuanto menos arbitrarias. Uno podría pensar que se trata de una entrevista enfocada a poner a prueba al futuro empleado, pero lo que nos encontramos parece acercarse más a la humillación y al trato irrespetuoso que a un trato formal donde se evalúen las capacidades de la persona. Resulta cuanto menos llamativo que uno de los valores que propugna Decathlon entre su personal sea la sinceridad y que en la entrevista de trabajo se reprenda a alguien por mostrarse nervioso. Resulta igualmente extraño que no haya tampoco preparación previa a la hora de realizar la entrevista, y que la misma se lleve a cabo en un establecimiento ajeno a la empresa. Por la parte que me toca, no voy a volver a comprar en una tienda donde se trata de esta forma a una persona (veto levantado provisionalmente), y pido desde aquí que la empresa dé su versión de los hechos en primer lugar, y pida disculpas en nombre de su empleado, pues al fin y al cabo actuó en nombre de dicha empresa. Si luego han de tomar decisiones internas o no es algo que debe quedar en su mano, pero parece bastante evidente que, como mínimo, deberían darse una vuelta por la tienda Decathlon de Marratxí para ver a qué personal tienen contratado. Por el bien de la imagen de la marca me parece que son cosas que no se pueden dejar pasar, pues el perjuicio que puede haber provocado ese empleado puede ir más allá de este caso aislado ¿Cuántas entrevistas de este tipo habrá realizado? ¿Cuánto personal sobradamente formado y preparado habrá echado a perder?

Ahora te pediré que, para darle un poco de voz a Ana, me ayudes a que Decathlon atienda este testimonio. Para ello, te daré varias alternativas:

  1. Escribir y compartir la historia, así como comentar lo que requieras oportuno, en la página de Facebook de Decathlon España https://www.facebook.com/decathlonespana?fref=ts y en la página de Decathlon Marratxí https://www.facebook.com/pages/Decathlon-Marratx%C3%AD/310183092412217?fref=ts
  2. Compartir la historia en Twitter mencionando a @DecathlonES instándole a que se dé un trato digno en las entrevistas que realizan.

Igual que hemos conseguido en otras ocasiones, de la presión colectiva dependerá que se atienda la petición. Gracias de antemano.

Nota: He decidido tachar el texto final dado que Decathlon, tanto desde su sede territorial como desde la central, se han comunicado tal y como se pedía en el post. Por ello, no creo conveniente echar más leña al fuego, si bien el testimonio seguirá presente porque creo que puede servir a la empresa para detectar más situaciones similares.

ACTUALIZACIÓN A 21/05/2015

Debido a la enorme repercusión que ha tenido el testimonio de Ana, y a la controversia que ha generado, he visto conveniente añadir una serie de puntos para aclarar la intención de este post:

  1. No deseo de ningún modo que se generalice una imagen de los empleados de Decathlon a partir de un episodio que puede ser simplemente un caso aislado. Eso es algo que debe analizar la empresa internamente y que no debe tener en ningún caso represalias sobre el resto de trabajadores.
  2. No espero que la persona que realizó la entrevista sea despedida. De hecho, creo que sería un error grave hacerlo, y lo que habría que revisar es qué sucedió para que la entrevista saliera tan mal tanto a nivel estructural como personal, si realmente requiere mayor preparación para llevar a cabo esa labor, o si es mejor que esa tarea la ejerza otro responsable. En definitiva, hay que tener en cuenta que lo que se muestra en este texto es el testimonio de una parte y que, como tal, requiere de la otra versión para poder valorarse mejor, por mucho que resulte difícil comprender parte de su comportamiento.
  3. Incluso en el peor de los casos, no soy para nada partidario del linchamiento a esta persona por lo sucedido. Toda reprobación que se haga debe ser siempre respetuosa por mucho que nos hierva la sangre. Lo que sí es coherente es pedir explicaciones tanto al empleado como a la empresa, pero nada más. Para reducir al mínimo esa posibilidad, he decidido eliminar el detalle sobre el departamento al que pertenecía, así como sus iniciales.
  4. Muchos se preguntan por qué creí conveniente exponer el caso, más cuando no habremos sido pocos los que nos hemos encontrado con entrevistas donde la superioridad del entrevistado era manifiesta. Que sea una conducta normalizada no quiere decir que no debamos llamar la atención cuando esta suceda. La relación entrevistador-entrevistado debe mantenerse siempre desde una postura en la que los dos se encuentran a la par.
  5. Ante la buena disposición a atender la situación por parte de Decathlon, creo que, por lo menos provisionalmente, es justo levantar el veto a mi negación a comprar en sus tiendas. Aunque espero por supuesto unas explicaciones más amplias, me parece que es lo más correcto.

Cómo podemos ser tan diferentes y a la vez tan parecidos