Esa es la pregunta que se hicieron en 2007 GLASÖ, L., MATTHIESEN, S., NIELSEN, M., y EINARSEN, S.
Para ello compararon a un grupo de personas que habían sufrido acoso laboral con otras que nunca habían sido sometidas a ese sufrimiento.
Entre los resultados obtenidos encontraron que:

  • Existe una diferencia significativa en la inestabilidad emocional del grupo de víctimas, mostrando mayor tendencia a la ansiedad, neurosis y siendo más fácilmente alterables.
  • Las víctimas eran más desorganizadas y independientes que el grupo control.
  • También resultaban ser más introvertidas y menos habladoras  que el grupo control.
  • Las víctimas mostraban también una tendencia a resultar menos simpáticas, comprensivas y diplomáticas que el grupo control.
  • Curiosamente, y aunque no se trate de una diferencia que permita establecer una correlación, las víctimas mostraron mejores resultados en lo que a la inteligencia se refiere.

De los cinco aspectos anteriores, el más relevante de ellos es el primero, ya que el resto tenían un grado de significatividad bastante bajo.
Así mismo, y partiendo de tesis previas, los autores del estudio realizaron una submuestra en la que revisaban si existía una diferencia de perfiles victimológicos. Así, encontraron la existencia de dos perfiles de víctima diferentes. Mientras el cluster 1 de víctimas mostraba menor diferencia de personalidad con el grupo control, el cluster 2 presentaba diferencias significativas en todos los rasgos anteriormente mencionados, resultando un perfil de persona inrovertida e inestable emocionalmente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este segundo subgrupo era tan solo el 36% de las víctimas, siendo una mayoría de víctimas las que no mostraban una diferencia en los rasgos de personalidad en comparación con el grupo control.
Los resultados no nos permiten concluir que exista un perfil victimológico en las personas que han sufrido acoso laboral. Hay que tener en cuenta también un aspecto determinante que puede generar un sesgo dentro del estudio: el haber sido víctima de acoso laboral puede haber generado secuelas psicológicas que expliquen la existencia de mayor ansiedad o introversión en comparación con el grupo control. No hay que olvidar que se trata de experiencias traumáticas que dejan marcada la relación de una persona con su entorno para siempre, y ello puede provocar que se tornen más desconfiadas y antisociales. Experimentar un rechazo como el que se produce en el acoso laboral te muestra el lado más malicioso del ser humano.
Quitando las cuestiones metodológicas, y aunque no se pueda afirmar con contundencia la existencia de un perfil victimológico determinado, sí se puede relacionar con algunos aspectos que ayudan a entender por qué se produce el acoso laboral. Ya hemos comentado en anteriores posts que la víctima de acoso laboral tiende a ser aislada del resto, que se posicionan antes con el fuerte que con la persona acosada. Por otra parte, las personas introvertidas víctimas de mobbing tienen más difícil recibir un apoyo por parte del entorno, ya que sus relaciones con los demás son lógicamente menos distendidas. El hecho de que puedan ser también personas menos dependientes de los demás puede llevar a que no se sometan fácilmente a los roles preestablecidos en un equipo. Del mismo modo, el hecho de que de por sí puedan resultar menos simpáticas o el no tolerar ciertas acciones a las que les puedan someter evidentemente supone un factor de riesgo. Finalmente, es interesante revisar el punto de la inestabilidad emocional. Hay que tener claro que un acosador someterá sus acciones sobre aquellas personas que realmente observe que se sienten afectadas por su conducta. Un acosador que no ve ninguna clase de afectación en la víctima no satisface sus intenciones, por lo que puede darse en su caso un desistimiento en su comportamiento. En cambio, si observa que sus acciones afectan visiblemente a la persona a la que somete, su comportamiento no remitirá, y de ahí se explica la prolongación en el tiempo de este tipo de actitudes.

Cómo podemos ser tan diferentes y a la vez tan parecidos