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Fotografía de Pixabay.com

Ambiente laboral

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¿Vale la pena aguantar a disgusto en un puesto de trabajo?

Uno de los conceptos de moda en los últimos años es el de resiliencia. Se trata de un precepto que se atribuye a aquellas personas que resisten ante la adversidad y que a la vez mantienen una compostura que acepta el devenir de los acontecimientos. Sin ser necesariamente personas optimistas, se les suele asociar ese atributo por ser capaces de no verse afectados aparentemente por las circunstancias por muy difíciles que sean.

Sin embargo, en cierto modo, esa resiliencia está presente en más personas de las que pensamos. De otro modo no se explicaría muy bien como las personas somos capaces de aguantar condiciones de trabajo inadmitibles casi sin rechistar. Lo que quiero introducir aquí, de un modo peculiar, es averiguar hasta qué punto vale la pena aguantar según qué cosas que toleramos en un puesto de trabajo pero que no toleraríamos en ningún otro lado. Para ello, procederemos como si estuviéramos respondiendo a un cuestionario*.

Decidirsidebodejartrabajo

En caso afirmativo,  hay varios aspectos que deberás tener en cuenta ante un escenario que puede resultar complejo. En primer lugar es interesante planificar lo mejor posible tanto tu marcha como los meses posteriores, de tal modo que puedas tener cierto control sobre la situación. Esto es fácil desde la teoría, pero en la práctica lo que suele  suceder es que uno aguanta en su trabajo hasta que no puede más, y cuando explota todo se precipita en apenas un par de semanas, por lo que planificación puede haber poca. Deberemos tener en cuenta, por ello, que nos va a tocar afrontar sí o sí un periodo de cambio donde la incertidumbre sobre nuestro futuro se incrementará. Sin embargo, a veces este periodo, en tanto modifica por completo nuestras rutinas diarias, nos muestra caminos que no nos habíamos planteado hasta entonces, y son muchos los que ahí se arrepienten de no haber dado antes el paso.

Es interesante realizar que este ejercicio reflexivo sobre tu trabajo se haga cada cierto tiempo para ver hasta qué punto estamos haciendo a diario cosas que odiamos, ya que si de lo contrario puede que no nos demos cuenta de cuánto nos está consumiendo nuestro trabajo hasta que no se nos ponga en una situación límite o caigamos enfermos.

Creo que en muchas ocasiones es más que comprensible que, a pesar de que odiemos un trabajo, nos aferremos a él como si no hubiera mañana. Pero hemos de pensar que en según qué condiciones laborales raramente la situación va a ir a mejor, y que, tal y como indicamos cuando hicimos el paralelismo entre miedo al delito y miedo al despido, muchas veces nos movemos por percepciones de la situación que no son del todo acertadas.

Piénsalo bien, y cuando tengas todos los elementos de valoración en la mesa, decide.

*Atención: el cuestionario está realizado de modo que sea capaz de incitar a la reflexión a cualquier persona que se encuentra actualmente a disgusto en su trabajo. A veces no ahondamos en la raíz de nuestro problema y nos dejamos llevar por el miedo y los prejuicios en lugar de por un juicio profundo sobre nuestra situación y sobre lo qué podemos hacer.

Cómo podemos ser tan diferentes y a la vez tan parecidos

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