Cuando hablábamos el otro día en torno a los homicidios en el lugar de trabajo observamos que la mayoría de estos se daban en el sector del comercio al por menor, con un 27% del total de muertes. Si bien una gran parte de ellas tenían como motivo principal del crimen el robo, una parte de ese porcentaje obedece a otras razones.

Por ello  Konda, S., Tiesman, H. M., Hendricks, S., y Gurka, K. K. (2014) se centraron en analizar ese porcentaje de homicidios cuyo móvil del crimen fuera otro diferentes al del robo. Para ello, analizaron datos del mismo censo visto el otro día, entre las fechas de 2003 y 2008. De los 1434 homicidios producidos entre esas fechas en el sector de venta minorista, un 58% de las muertes estuvieron relacionadas con robos, un 23% fueron por otras causas, y un 19% por motivos que se desconocen.

Centrándonos en el 23% de homicidios por causas diferentes al robo, se observó que el 34% de las muertes fueron perpetradas por clientes, un 18% fueron llevadas a cabo por parte de empleados y un 7% por parte de ex-empleados. Tampoco hay que desdeñar que un 31% de esas muertes fueron llevadas a cabo por parte de la respectiva pareja, de un familiar o de un amigo. En cualquier caso, el 90% de las muertes donde el agresor era la pareja eran mujeres. Sin embargo, a pesar del dato anterior, en 2/3 partes de los homicidios la víctima era un hombre. Esta diferencia se gesta principalmente cuando la causa de la muerte tiene relación con un cliente/consumidor o con un compañero de trabajo. Así, vemos que el 70% de las muertes de hombres fueron perpetradas por clientes o compañeros de trabajo. Sin embargo, en el caso de las mujeres, ese dato apenas alcanza el 28%. Es sobretodo cuando el agresor es un cliente donde ese efecto destaca más (4 veces más muertes de hombres que de mujeres).

Respecto a las razones que motivaron la agresión en un 50% de las situaciones se debió a disputas producidas en el momento, algunas de las principales causas fueron:

  • Al 8% se le pidió que abandonara el local.
  • En un 6% se produjo por evitar una pelea o discusión
  • En un 4% tenía relación con alguna discusión laboral: horas de trabajo, despido de  la empresa…
  • En un 24% el motivo básico fueron las relaciones personales.
  • En un 3% se le denegó el acceso al establecimiento.
  • En un 3% la disputa vino en torno al producto o servicio vendido.
  • En un 2% la causa fue el rechazo del servicio a un cliente.

Respecto a las causas donde el motivo no fuera una disputa dialéctica, una gran parte de los casos se debe a la relación personal entre agresor y víctima, ya fuera pareja o familiar (24%) o compañero de trabajo (7%), sin embargo las circunstancias no se clarifican en estos casos. Así mismo, también se notificaron como motivos del homicidio la venganza (2%), muerte por disparos aleatorios (2%) o por ser alcanzado en un fuego cruzado (2%).

De todo lo anterior se puede entrever que en un porcentaje importante de casos lo que supone una pequeña disputa con el cliente puede derivar en un acto violento grave. En este caso, además de los mecanismos de seguridad preventivos con los que debe contar cualquier local, el empleado debe contar con formación necesaria para saber abordar este tipo de conflictos con los consumidores, de modo que pueda permanecer atento ante un posible ataque violento.

Finalmente, resulta interesante ver que el 7% de las muertes donde el motivo no fuera el robo fueron perpetradas por ex-empleados, si bien a partir de lo revisado no se puede concluir los motivos por los que hay un porcentaje tan elevado.

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