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Puedes destruir una empresa sin mala intención

Ambiente laboral

Puedes destruir una empresa sin mala intención

Puedes destruir una empresa sin mala intención

Ya está disponible la segunda lección del curso sobre dirección, liderazgo y conflicto en la empresa. En ella abordamos algo que hemos tocado en otras ocasiones en este blog: el liderazgo destructivo.

Uno de los aspectos más relevantes que se debate en este módulo es que se puede llegar a actuar de forma destructiva o dañina sobre una organización sin que necesariamente exista mala intención en la forma de actuar. Cuando observamos algunos de los tipos de liderazgo que resultan más problemáticos, vemos que puede haber buena voluntad e incluso unas convicciones muy loables sobre el modo de dirigir al grupo de empleados a su cargo. Sin embargo, hay una cuestión de equilibrio entre el buen rendimiento de la empresa y esos principios. En alguna ocasión, cuando hemos mencionado el liderazgo ético, hemos reconocido que este no sirve de nada si no es capaz de llevar la empresa u organización adelante.

También hay que tener en cuenta que no todo el mundo está preparado para dirigir y tomar decisiones, más cuando estas decisiones pueden resultar incómodas. Precisamente este tipo de liderazgo resulta ser uno de los que cuenta con más prevalencia curiosamente: el que lejos de aprovechar su puesto para mandar, omite esa responsabilidad y o bien delega sobre otras personas, o bien no da directrices claras sobre lo que se debe o no se debe hacer, generando un desconcierto importante entre los empleados. Esto, a la vez, llega a suponer una fuente de tensión entre compañeros de trabajo, en tanto al no haber unas directrices claras sobre lo que se debe hacer ante una situación concreta, cada uno termina haciendo lo que considera. Sin embargo, cuando para ejecutar una acción hace falta un consenso mínimo, esto puede dar lugar a disputas que no se darían si el cargo responsable tomara decisiones claras y firmes. Aquí vemos que se trata de una forma de actuar sin mala voluntad pero irresponsable, y que a la postre puede derivar en hostilidades en el grupo de trabajadores.

Debemos entender que en muchas ocasiones una organización se puede tornar disfuncional sin necesidad de que haya un psicópata dentro de ella. De hecho, lo habitual es que no lo haya, y que esas disfunciones estructurales sean provocadas por personas que no tienen intención de generar ningún tipo de problema dentro de la organización.

Para tenerlo en cuenta.

P.D: Recuerda que puedes apuntarte al pack de cursos haciendo click AQUÍ.

P.D II: No, la toma del vídeo de este post no fue dada por buena.

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Cómo podemos ser tan diferentes y a la vez tan parecidos

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