¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

Esa fue una de las recomendaciones que me hicieron ayer para que encontrara trabajo más fácilmente. «Aunque no seas del PP» añadió. Y me da la sensación de que no lo decía en tono jocoso precisamente. Ni creo tampoco que vaya desencaminada cuando consideraba importante que diera ese paso. En Baleares parece que tengamos tan asimilado el nivel de chanchullismo y amiguismo con el que funcionan las cosas en el ámbito público (y que incide directamente en el privado) que no tenemos complejos en declarar abiertamente que las cosas son como son, y que tu ideología incide directamente en tu futuro laboral. Pero no por asumido deja de ser algo grave. Y así nos van las cosas, que en lugar de primar el talento por encima de la ideología, lo hacemos al revés.

El fenómeno más curioso y probablemente más significativo es la limpieza que se hace de los altos cargos de todas las instituciones públicas, por norma, cada vez que se cambia de partido en el gobierno. Independientemente de lo bien o mal que lo hayan hecho los anteriores, hace falta limpiar lo que hay y poner nuevos más afines al partido de turno. Tenemos un sistema de oposiciones y acceso a funcionariado, concursos públicos y promociones internas y, sin embargo, los puestos que probablemente sean más importantes son los primeros que se ponen a dedo. Y, al haber sido colocados bajo el mando de un partido, sus decisiones no son precisamente independientes del poder ejecutivo: Cualquier mal movimiento que diste del ideario del gobierno te puede dejar fuera. 

 

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