Pongamos que participo en el sorteo del Bar Paco para conseguir una magnífica cesta navideña, que este año me han vendido la moto diciéndome que incluye productos gourmet de primera calidad. Le compro a Paquito (el hijo, que ayuda un poco a sus padres con el bar a la vez que se gana algún dinerillo para pagarse sus caprichos) un total de 13 números.  Se venden 100, por lo que mis posibilidades de obtener la cesta son del 13%. ¿Ganaré? Está difícil, pero no me negaréis que con los números que he comprado no tenga posibilidades de conseguir la cesta ¿no creéis?

Pongamos que me he cogido tal cabreo por no tocarme la dichosa cesta navideña del bar Paco que para saciar mi rabia he decidido salir de juerga buscando pelea con el primero que me encontrara, pero se me va la mano más de la cuenta y cometo un delito de lesiones sobre un pobre chaval que pretendía, simplemente, pasarlo bien con los amigos. Me condenan a varios años de prisión, porque al chaval lo dejé bastante mal. Al parecer según los estudios tengo un pronóstico de reinserción de entre un 10 y un 20%. Aunque  si a ello se añade mi adicción a algunas drogas, se agudizan un poco más mis dificultades para rehabilitarme y volver a hacer vida en sociedad, que implica que mis posibilidades se reduzcan en algunos puntos percentuales. ¿Puedo reinsertarme? Una vez más, está difícil, pero, igual que con la cesta navideña, y hasta que nadie pueda decir lo contrario, es posible.

Hablar de un pronóstico de reinserción cero es, a día de hoy, imposible de contrastar. La falacia de que hay gente que no se puede reinsertar en la sociedad no es justificable, desde el momento en que:

1. No hay ningún instrumento de evaluación sobre reinserción de un recluso que tenga una fiabilidad del 100% (a lo sumo, algunos han llegado a márgenes de acierto del 80%, y ya ha sido todo un récord) ¿A que no te fiarías de una marca de preservativos que se rompen 2 de cada 10 veces que los usas?

2. En todas las tipologías de delitos, absolutamente todas, hay un porcentaje de personas que no vuelven a cometer ningún delito

3. No se puede adivinar el futuro (aunque bueno, si me discutes esto entenderé que creas que hay gente que no es reinsertable). En cualquier caso, se puede predecir, basándote en cálculos de probabilidad, y por lo tanto, con posibilidad de errar. Y sino, basta ver la de veces que os habréis acordado de lo que dijo el hombre del tiempo…

La apelación a los asesinos seriales como personas no reinsertables. Es según el FBI, uno de los mitos más extendidos, y de paso, más aprovechados para argumentar en favor de la cadena perpetua o, peor aún, la pena de muerte. Sin embargo, la existencia de casos de asesinos seriales que dejan de matar y vuelven a hacer vida normal se ha dado. Os dejo dos ejemplos:

• Dennis Rader asesinó a 10 personas entre 1974 y 1991. Hasta su captura, en 2005, pasados más de 14 años, no había vuelto a matar a nadie. Tras las diversas entrevistas de las fuerzas de seguridad en las que no se explicaban las razones por las que había dejado de matar, Rader reconoció que sustituyó el placer que le podían proporcionar los asesinatos cometidos por actividades sexuales realizadas individualmente.

Jeffrey Gorton mató a dos personas, una en 1986, y la siguiente en 1991. No volvió a matar a nadie más y fue capturado en el año 2002. Similar al caso de Dennis Rader, Gorton sustituyó ese “instinto criminal” a través del travestismo y la masturbación, así como con otras actividades sexuales consensuadas con su esposa.

El día que sepas quién no se puede rehabilitar al 100%, me callaré. Mientras tanto, lo tuyo no es más que un acto de fe.