«Hoy en día, el curriculum ya no es más que una manera de permitir que quien te busca, te encuentre, porque el verdadero curriculum, el que determina que te contraten o no, es Google. Invariablemente, quienes hacen la selección tomarán su navegador, y teclearán tu nombre en la cajita mágica.”

Enrique Dans. ¿Curriculum vitae? Are you from the past?

Hacía tiempo que tenía pendiente la renovación de mi curriculum vitae. Finalmente, ha salido algo poco ortodoxo, pero que he considerado como el modelo más adecuado para presentar mis credenciales. Parto del concepto de que el currículum vaya más allá de la simple exposición de datos académicos y laborales, y pretendo reflejar lo mejor posible cuál es mi verdadera identidad, ya que puede dar una información más veraz sobre mis capacidades. Puede ser poco convencional, pero esta será a partir de ahora mi carta de presentación.

En el mismo abundan las referencias externas vía hiperenlaces para mostrar que lo que digo no me lo he inventado, y tampoco escatimo en enlazar a las principales redes sociales en las que me encuentro, aunque una porcentaje considerable de las empresas ya realiza esa labor de consulta de redes sociales a la hora de seleccionar personal. Incluso, en mi presentación, no todas las notas biográficas son positivas: hay algunas que incluso podrían jugar en mi contra, pero creo que lo adecuado es exponerlas. Conociéndome bien, sabrán con mayor certeza si puedo resultar  apto para un puesto de trabajo concreto. 

¿Problemas? El primero, la pérdida de riqueza del currículum en caso de que este se consulte en un formato puramente físico (y que me obliga a rehacer parcialmente el mismo insertando la dirección de cada uno de los enlaces a redes sociales), ya que no hay posibilidad de acceder a los enlaces insertados en el mismo. También el hecho de que, al tratarse de un currículum poco formal pueda ser rechazado por personal de recursos humanos que utilice criterios automáticos a la hora de aceptar o descartar un currículum, o incluso que el mismo pueda considerarse inapropiado o poco serio. A la vez, según que trabajos donde no importa demasiado que el personal posea elemento distintivo alguno probablemente no aprecien en exceso este modo de presentar una candidatura. 

¿Ventajas? Supone una distinción sobre el resto de candidatos a un puesto empezando por el formato narrativo del mismo. A la vez, esa exposición curricular (porque, al fin y al cabo, expongo tanto mi formación académica como la laboral como cualquier otra vita) añade un componente de autenticidad que creo que da un valor añadido al mismo. Disponer al selector de personal de turno de una fuente abundante de referencias externas, además de un link directo a todas y cada una de las redes sociales a través de las que uno se comunica supone la carta de presentación más completa posible, y la más sincera. Si alguien quiere conocerme de verdad, puede hacerlo incluso sin necesidad de realizar entrevista previa alguna. Finalmente, arriesgarse a realizar este tipo de currículum puede suponer una ventaja comparativa, en el sentido de que hay más probabilidades de que se queden con tu cara. ¿Porqué? Pues la razón principal es que entre los centenares o miles de candidaturas que pueden llegarle a una empresa, todos ellos realizado desde unos estándares muy concretos y ultraestructurados, encontrarse con una que sea completamente diferente supondrá que, ni que sea por curiosidad, por puro cotilleo, le echen una ojeada. 

Creo que, en un momento en el que obtener información personal es tan sencillo a través de la red, utilizar modelos curriculares clásicos y, sobretodo, estáticos, empieza a perder parte de su sentido. 

¿Qué opináis? ¿Creéis que el currículum debe mantener unos formalismos concretos? ¿Sirve para todo tipo de candidaturas, o sin embargo solo se adecúa a puestos de trabajo muy específicos,donde la diferenciación sea un elemento significativo en la elección de personal?