¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

Si en su momento le tocó a Enrique Dans sufrir el ataque de la SGAE (que como era de esperar, no fructificó) en un claro ejemplo de SLAPP, ahora parece que le ha tocado a otro bloguero, Pablo Herreros, sufrir una querella procedente de Telecinco en la que se le imputa por un delito de amenazas y coacciones por el boicot al programa La Noria, que vio como a través de un movimiento ciudadano sin precedentes todas las marcas publicitarias de su programa iban cancelando los acuerdos. Para los despistados, todo vino a raiz del pago recibido por parte de la madre del Cuco por ser entrevistada en la Noria, una nada despreciable cantidad de 9.000 euros, y que encendió la llama para que Pablo Herreros activara un movimiento de cambio para que algo así no pudiera darse en televisión. Pero quien mejor que el propio Pablo para explicarlo, algo que hizo muy bien a través de 144 diapositivas.

Me hierve la sangre viendo estas actitudes de censura sobre aquellos que intentamos decir las cosas claras a través en la red a través de nuestros respectivos blogs, revistas digitales o medios de comunicación. Los nacidos en el canal unidireccional siguen negándose a aceptar que ya no son ellos los dueños de su corporación, que ahora la transparencia es una exigencia máxima, que ya no nos pueden vender melocotones podridos. Y lo hacen a golpe de demanda, actuando contra aquello en lo que todavía siguen siendo más fuertes: su potencia económica. El coste del proceso judicial para estas macroempresas o macroentidades puede es insignificante comparado con lo que le puede costar a un bloguero como Pablo su defensa en el proceso judicial. Intentan vender a Pablo como culpable de todo lo sucedido, cuando él simplemente se encargó de iniciar un movimiento cívico (y además, transparente, no como Telecinco).  Intentan meter miedo en el cuerpo para que nos callemos, para que las quejas, si las hay, sigan viniendo de un modo que ellos puedan controlar y silenciar.  Hasta ahora han sido capaces de silenciar las denuncias sociales gracias a un poder político tan cobarde que ha dejado hacer y deshacer a todo aquel que demostrara almacenar un buen fardo de billetes en su bolsillo. Y por eso la neutralidad de la red nunca les ha acabado de convencer. Porque ahí no ha habido hasta ahora poder económico que valiera. Una mala praxis en tu empresa puede destrozar tu reputación, un conflicto mal gestionado puede dar al traste con los beneficios de tu marca.

Telecinco lo ha hecho tremendamente mal. Ahora solo hay que esperar que el efecto Streisand siga su camino (48.000 firmas y subiendo la petición de retirada de publicidad a las marcas que se anuncian en Telecinco. Solo falta tu firma), pero es en momentos como éste donde debemos demostrar que aquí nada ni nadie nos va a callar. ¿Denunciarán a todos los que ahora reclamamos a las marcas que retiren toda su publicidad de Telecinco? ¿Imputarán a Mario Tascón por ser el instigador de la petición en Change.org? ¿Me imputarán a mí por denunciar que considero que se está ejerciendo una clara censura sobre Pablo Herreros? Desde luego, más de uno hace tiempo que parece haber perdido la cordura, y ignoro qué clase de asesores hay en Mediaset para que se haya llegado a este punto.

No nos achantemos ante semejante coacción. Ahora Pablo nos necesita, y hay que hacer mucho ruido. Y al próximo Pablo al que le toque sufrir una situación así, mismo apoyo. Que no nos quiten este preciado tesoro que hemos encontrado y que nos está permitiendo destapar tantas verdades y cambiar la forma en que se mueve la sociedad.

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