¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

Ayer una noticia traía cola entre toda la comunidad de consumidores fanáticos de información como se reconoce un servidor: Google cerrará su servicio Google Reader, basado en la sindicación al contenido de páginas web, apelando a una supuesta bajada de usuarios.

Una bajada de usuarios que, intuyo, no es tal. De hecho, ya comenté en su momento que, tras haber comprado una tablet, Google Reader se había convertido en un elemento indispensable para organizar mis fuentes de lectura. Y como yo, la mayoría de los que dedicamos un buen número de horas al día a la lectura de contenidos digitales utilizamos ese servicio, y entre los que nos encontramos también la mayor parte de los que creamos también contenido.

En realidad, los motivos son, claramente otros dos:

  • Probablemente, los usuarios hayan subido, si bien son otros servicios externos, como Flipboard o Feedly, los que economizan en realidad la labor de Google Reader a través de su integración en sus servicios. Google no ha sabido economizar su servicio de RSS y, viendo que son otros los que se llevan la porción de pastel por su herramienta, no quiere que se siga sacando provecho.
  • La apuesta por Google Plus, red de la que ya he hablado largo y tendido en otras ocasiones y de la que soy usuario bastante activo, hace que se pretenda que todas las fuentes y contenidos pasen por dicha red. Es por esa razón por la que no deberá sorprendernos la presentación de algún nuevo servicio dentro de la misma que ejerza funciones similares a las de Google Reader.

Como empresa que es, se puede comprender que Google quiera prescindir de un servicio que no le provee un beneficio económico directo. Pero en este caso, juega con fuego, ya que se trata de una herramienta imprescindible precisamente para los que generan más contenido en la red, y que son los que al fin y al cabo hacen que Google sea lo que es. Es contradictorio ver como buscan potenciar algoritmos como el AuthorRank atendiendo al posicionamiento del contenido de calidad, y que a la lastren a los autores eliminando Google Reader. Por ello, harán bien en ofrecer pronto una herramienta lo suficientemente buena como para que los autores y los consumidores de fuentes diarias no dejemos de utilizar, indirectamente, otros de los productos que nos ofrece. El impacto que ha tenido la decisión tomada en  la red debería como mínimo invitarles a reflexionar sobre si el paso tomado es oportuno. Pero mientras no ofrezca nada nuevo en el ambiente, Google se equivoca estrepitosamente.

Actualización a 15 de marzoUna petición en Change para que se siga manteniendo el servicio de Google Reader activo ha alcando la cifra de 93.000 firmas en un día escaso. Es para replantearse las cosas…

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