¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

La Asociación Catalana de Criminólogos ha publicado hoy un nuevo comunicado (de obligada lectura) en el que realiza una extensa y elaborada cronología de todo el conflicto surgido en torno al caso del grado de seguridad de la UB. [Disponible en castellano a través del blog de la FACE]

Esta nueva información emitida por la ACC obedece a una esperpéntica situación generada por el decano de la facultad de derecho de la Universidad de Barcelona, quien dejó en agua de borrajas la reunión mantenida por la ACC con la Dirección General de Universidades.

Dicha reunión tenía el propósito de acercar posturas y calmar un poco los ánimos, razón por la cual se pactó que la ACC emitiera un comunicado que publicó el pasado domingo informando de los temas tratados en la reunión. Sin embargo, tal fue el despropósito, que un día más tarde el decano de la facultad de derecho de la UB, Enoch Albertí, dirigía a los estudiantes del grado de criminología en dicha universidad un escrito en el que acusaba públicamente a la ACC de publicar «información falsa y absolutamente injuriosa»  y pidiéndoles que «rectificaran». Sin embargo, lejos de contrarrestar con pruebas y documentos válidos su afirmación, el comunicado se compone de una parrafada repleta de cortinas de humo y diversas perlas que poco o nada responden y que consiguieron cualquier cosa menos calmar los ánimos de los estudiantes de criminología (diría incluso que muchos se debieron sentir insultados al ver como en el comunicado les remitía al campo de salidas laborales del criminólogo, cuando sabe muy bien que, a día de hoy, no las hay).

¿Resultado del esperpento? Pues que un día más tarde la reunión convocada por la AIC en la facultad de derecho de la UB contara con la presencia de más de 300 personas procedentes de diferentes universidades, y que obligaron al decano a emplazar de urgencia a los asistentes a que se dirigieran al aula magna de la UB para contestar a las dudas de los estudiantes. Habiendo consultado a diferentes personas que estuvieron presentes y por las informaciones difundidas a través de las redes sociales, no fueron respuestas lo que se dio desde el deganado de la facultad.

Viendo lo absurdo de la situación, me de la sensación de que desde la UB, y especialmente desde el deganado de la Facultad de Derecho, no acaban de tener muy claro por donde le vienen los tiros, como se desprende del hecho de que en un primer momento pensaran que era la ACC la que había alentado la convocatoria de asamblea estudiantil el pasado martes, cuando se trató de un movimiento convocado por la AIC totalmente independiente. Tampoco parece entender que lo que está sucediendo ha trascendido de tal modo que ya no se trata de un problema a resolver con los alumnos de la UB, sino con todo el colectivo de criminólogos.

Sea como sea, la imagen que se está dando desde la UB es lamentable: además de intimidar y declarar abiertamente que se está estudiando demandar a la ACC en una actitud claramente desafiante y intimidatoria, parece haber una falta de comunicación interna importante, provocando que ellos mismos fueran capaces de romper, en cuestión de tres días, los pactos establecidos en la reunión. Un sinsentido que puede dañar, y mucho, una institución a la que se le presuponía un ejercicio de responsabilidad y transparencia mucho mayor al que nos está demostrando.

Pero al final, le pese a quien le pese, las máscaras se acaban descubriendo.

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