¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

Esta tarde, tras conocerse la rebaja de la condena que le fue impuesta a de 6 años de prisión a tan solo 9 meses, Jaume Matas ha convocado a la prensa para valorar la reducción de la condena por parte del Tribunal Supremo. Éstas han sido algunas de las impresiones que me he llevado mientras lo escuchaba:

 

1. Rajoy ha conseguido que cuando alguien hace ruedas de prensa con preguntas abiertas se convierta en algo positivo y novedoso. Un político de los de antes como Jaume Matas, que en realidad ni siquiera tendría porqué dar explicaciones, ha estado casi una hora contestando preguntas y esquivando aquéllas que no le interesaba contestar (tampoco podemos pedir milagros). No parecía, en general, excesivamente incómodo cuando se le planteaban asuntos comprometedores (que tampoco hubo demasiadas, no sea que alguien se moleste…) y incluso se mostró dicharachero y divertido ante el sofoco por el calor que parecía haber en la sala. Se muestra y afirma como una persona inocente y sin ningún complejo de culpa, así  que por qué habría motivos para no contestar ¿no?.

 

2. Jaume Matas me embauca. Debo reconocerlo, soy incapaz de ver un atisbo de culpabilidad en el ex presidente balear. Consigue convencerme con su discurso de que no tiene la más remota idea de cómo funciona la justicia y se afirma como manifiesto ignorante de la misma por la tecnicidad que ella conlleva. Y por su expresión le da verdadera credibilidad, acompañándolo con una sordera que le obliga a tener que acercar la cabeza y arrugar bien los ojos para poder enterarse de lo que le preguntaba el periodista de turno. Parece, además, ser una persona en paz consigo misma, que no reprocha nada a nadie y que manifiesta comprensión y respeto absoluto a la justicia, a los ciudadanos por el malestar que generará la sentencia, a excompañeros de partido que no le han apoyado. Un tipo bonachón que siempre pensó, a lo grande, en el bien general de Balears.

 

3. Pero no, Jaume Matas no pasará por prisión de momento, pero esta rebaja en la condena no debe pasar por alto algo que creo que sí debe valorarse positivamente: el Tribunal Supremo ha ratificado la condena por tráfico de influencias. Matas, que consigue engañarme con tanta facilidad y continúa haciéndose el sueco, ya ha sido condenado de la primera de la serie de piezas por las que se encuentra imputado. Ha sido demasiado inteligente como para fingir ahora no saber nada sobre el funcionamiento de una comunidad autónoma corrupta por defecto. Se salvará de buena parte de los actos que llevó a cabo en su momento por la opacidad con la que las instituciones de nuestro país han sido (y son) capaces de actuar. Unas instituciones que durante los años de bonanza nunca tuvieron que rendir cuentas a  nadie (y ahí deberíamos fustigarnos por dejar hacer con tanta facilidad), y que ahora que se ven presionados para hacerlo, se esconden tras una pantalla de plasma o pactan preguntas. Cualquier atisbo de transparencia es pura coincidencia.

 

4. Dice Matas que la sentencia llega en el peor momento para mantener la independencia judicial por el clima social actual. Resulta entonces que el problema  por el que la independencia del poder judicial sobre el ejecutivo es la presión de la ciudadanía. No son los favores, ni los magistrados con carnet de partido, ni el modo en que seleccionan a los miembros del tribunal constitucional lo que fomenta que las decisiones judiciales vayan supeditadas por oscuras influencias, es el ciudadano cabreado el que ejerce su poder con tanta violencia que a los jueces no les queda otra que obedecer.

 

5. La verdad, a pesar de esa rebaja, esta sentencia no hace sino ratificar una pequeña parte de esas prácticas corruptas que se vienen llevando a cabo por norma en España desde tiempos inmemoriales. Los años de prisión a los que sea condenado Matas me importan en menor grado porque visto desde una perspectiva de reinserción son totalmente inútiles (Jaume Matas lleva toda la vida perfectamente integrado en la vida social, precisamente porque el estado propicia y premia conductas como la suya), y la retribución de la pena no es algo que me alivie demasiado. Me importa mucho más conocer la verdad, con nombres y apellidos, de todos los que manejan la política desde la sombra y deciden el futuro de España,  y trabajar para que entramados como éste puedan evitarse aportando soluciones.

Imagen: http://atutmbetretallen.wordpress.com

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