¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

A principio de semana aparecía en diversos medios un desagradable incidente sufrido por el conocido cantante Melendi este pasado sábado. Según Europa Press «El mediático cantante, era seguido y acorralado por tres vehículos […] cuando iba con su novia Julia Nakamatsu. Cada coche se puso a un lado del suyo, y le obligaron a reducir la velocidad mientras le acorralaban y le increpaban con las ventanillas abiertas.»

Sin embargo, el tratamiento que ha tenido la noticia por gran parte de los medios de comunicación, ha sido poco menos que desafortunado, en tanto un episodio al que el cantante había restado importancia ya que ni siquiera fue denunciado, ha servido para traer a colación una vez más incidentes que empiezan a datar de tiempos remotos.

Con titulares como «¿Qué fue del Melendi de La Voz y de Generación Rock?»  o «El último lío de Melendi: acorralado por tres coches en la A-1″ aprovechan lo sucedido para dar a entender que lo acontecido no es nada casual. En pocas palabras, algo tiene que haber hecho el cantante para que esta no haya sido «la primera vez que el exmarido de La Dama, sufre amenazas, ya que en el mes julio presentó una denuncia en la comisaría de Tetuán». Algo tiene que haber detrás, ¿Un lío de drogas? ¡No nos extrañe! Melendi ha llegado a cantarle a la marihuana, es un tipejo peligroso. Y cómo no, no podía faltar traer a colación el suceso ocurrido en 2007 en un avión (y que ni voy a enlazar ni daré detalles porque me parece que empieza a ser de muy mal gusto recordar un episodio que tiene ya unos cuantos años, y por el que el cantante pidió perdón en repetidas ocasiones).

El tratamiento que ha tenido la noticia es doblemente reprochable, en primer lugar por la revictimización sufrida al publicar un hecho que Melendi ha procurado banalizar, y en segundo lugar y aún más grave, al hecho de que el incidente sufrido haya servido para buscarle un motivo oscuro detrás, alguna trama en la que seguro que el cantante está directamente implicado. Según estos periodistas algo habrá hecho Melendi para merecer esas amenazas, llegando a poner en tela de juicio que las mismas hayan sido injustificadas. Esta criminalización está además justificada por esos incidentes previos y por ese pasado confeso en el consumo de drogas (como si se tratara del único artista que lo hace). Está claro que un sujeto como éste no se reinsertará nunca ¿No es así?

Destacable ha sido la reacción de Melendi, en primer lugar con un post publicado en su página de Facebook criticando el trato de los medios, y en segundo lugar, con la genial idea de escribir una canción que ha titulado #OtroLioDeMelendi y que, guste más o menos, no está falta de razón, ya que levanta la voz ante una práctica demasiado extendida en los medios y que debe ser denunciada siempre que se lleve a cabo.

No está justificado de ningún modo, por muy famoso que sea el sujeto de la noticia, el «todo vale» a costa de generar mayor impacto, o el jugar a detectives desde la oficina, o el prejuicio y la mala leche con la que se redactan algunas noticias en función de lo bien o mal que cae la persona en cuestión. En este caso la reacción del artista ha sido combativa, pero hay que tomar conciencia del daño que puede llegar a producir el tratamiento de las noticias cuando no se realizan de manera adecuada. Por lo pronto, ética os queda muy poca.

Chapeau Melendi.

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