¿Sabías que he publicado un libro? Se llama "Nadie debería trabajar jamás"

El pasado martes leía con atención el artículo publicado por la Federación de Asociaciones de Criminólogos de España. El mismo partía con el siguiente título con ánimo reivindicativo:

25N: NO ES EL MENSAJE NI EL GRITO DE UN SOLO DÍA AL AÑO

Ello me llevó a preguntarme hasta qué punto las actividades que se realizan con carácter anual para denunciar la violencia de género son eficaces.

Las búsquedas de Google son sin duda un buen indicador sobre las tendencias y intereses que tiene la población en torno a un tema. Así que acudí directamente al buscador de tendencias de Google y tecleé «violencia de género», encontrándome con lo siguiente:

Si bien no debería sorprendernos que el pico de relevancia del término se dé siempre en el mes de noviembre, sí llama la atención que la tendencia todos los años sea la misma: tras el trabajo de concienciación de dicho mes, el interés cae en picado, con un pequeño repunte entre los meses de enero y marzo, probablemente fruto del hecho de que siempre suelen tomar más relevancia las primeras víctimas de violencia de género que se dan cada año. La impresión es, entonces, que el impacto social parece ser, en todo caso, reducido. Se podría replicar que esto es algo que sucede con todas las jornadas de concienciación, pero realmente no es tan fácil encontrar unas dinámicas tan claras como en el caso del día internacional contra la violencia de género. Por ejemplo, si revisamos las métricas sobre tendencia de búsqueda de la palabra «cáncer» no seríamos capaces de reconocer en qué mes se celebra el día mundial contra el cáncer:
Y lo mismo pasa con el día internacional de la lucha contra el SIDA:

¿Qué puede indicarnos este hecho? Entre otras cosas, que aún a día de hoy todavía no existe suficiente concienciación sobre la problemática. En segundo lugar, que desde ciertos estamentos políticos se aprovecha el día internacional contra la violencia de género para abanderar una lucha por una igualdad que luego no se promueve en la práctica. Están para la foto, pero el resto del año es algo que queda en el olvido.

Así que, sin duda alguna, creo que el titular del artículo publicado por la FACE es, desgraciadamente, de lo más acertado.

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