El diseñador Stefan Sagmeister relata en una charla TED la importancia que tiene para su empresa el hecho de tomarse años sabáticos, y de la necesidad de ejecutarlo cada cierto tiempo para renovar ideas y reflexionar en torno al rumbo que debe tomar en los proyectos futuros. Así mismo, quiero incidir en uno de los puntos que plantea: la necesidad de llevar a cabo un plan de acción para el tiempo libre del que se dispondrá. Stefan lo explica desde su desastrosa experiencia durante el primer año sabático que realizó, donde dejó todo a la improvisación y que le cundió poco más que para descansar durante un tiempo de sus quehaceres diarios. Sin embargo, no le sirvió para refrescar ideas como pretendía.

En este sentido, habla de la importancia de establecer una jerarquía de cuestiones que le gustaría abordar y de deseos que querría cumplir durante ese tiempo, y plantear qué le interesa aprender durante ese tiempo.

Como a día de hoy son unos pocos los que se pueden permitir el privilegio de darse un año sabático, lo aplicaré a algo con los que muchos se sentirán más identificados: tener un trabajo temporal.

Cualquiera que trabaje en el sector hostelero en una población donde el turismo es estacional sabrá que durante la época en la que le toca trabajar es poco el tiempo libre del que dispone, y mucho el sacrificio que hace durante esos meses para poder vivir con garantías el resto del año. Mucho de lo que le gustaría llevar a cabo se postpone por tiempo indefinido, en un principio con la idea de cumplirlo cuando goce de vacaciones forzadas. Sin embargo, suele suceder que de esos planes y deseos que surgen a lo largo del periodo de trabajo eventual, son pocos los que se cumplen en los meses de descanso, ocupando más tiempo en mantener el cuerpo en posición horizontal que en cumplir algo de lo que nos hubiera gustado hacer.

¿Qué sucede entonces? Que a pesar de gozar de esos largos periodos de tiempo para hacer multitud de cosas, poco de lo ideado se ejecuta, y ese tiempo se convierte más bien en un periodo de hibernación a la espera del momento en el que nuevamente le tocará trabajar duramente. Esa dinámica lleva a que una persona vaya desgastándose poco a poco en su trabajo, y que la sensación de haber desaprovechado el tiempo del que disponía sean cada vez más latente.

Creo que elaborar un plan determinado y tener claros los objetivos que a uno le gustaría cumplir durante esos meses de libertad de los que dispondrá es el mejor camino para volver al trabajo en plenas condiciones. Hay que tener en cuenta que no solo es importante el descanso físico, sino también el mental. No es necesario pasarse 4 meses sin moverse del sofá para conseguirlo, y es de hecho contraproducente. Al contrario, es mucho más saludable pasarse ese tiempo en constante movimiento y realizando diferentes actividades que nos apetezca hacer antes que dejar que pasen las horas.

¿Te gusta ir en bici? No pares de hacer kilómetros en los meses libres de que dispongas. ¿Has pensado en viajar? Reserva ya mismo los billetes que te lleven donde sea, por cuanto más tiempo mejor, y si es muy lejos, aún más. ¿Quieres aprovechar para estudiar? No lo dudes y hazlo. Al final, es más importante ser capaces de gestionar bien nuestro tiempo libre que ser capaces de sacrificar nuestro tiempo en trabajar.

Así que si eres de los que ha empezado  a trabajar hace poco, ves elaborando desde ya un plan para cuando se termine tu contrato temporal. Y cuando llegue el momento, ejecútalo.