A raíz del post de la discordia sobre Decathlon han sido algunas las voces que han salido al paso para defender al responsable de realizar la entrevista de trabajo alegando que era una buena persona. Mi respuesta ha sido en todo momento: no dudo que pueda ser buena persona, pero hay que analizar los hechos, no su carácter. Es como si un delito se calificara única y exclusivamente en función de la supuesta bondad o maldad de la persona. Se trata de un criterio altamente arbitrario que no permite valorar objetivamente un hecho.

A ello añado que la supuesta bondad de una persona no implica que no pueda actuar incorrectamente en ciertas situaciones. Para ello os pondré algunos ejemplos:

  • Según el rol que le toque ejercer actuará de un modo diferente. En este sentido, es conocido el experimento de la cárcel de Stanford realizado en el año 1971. En él se reclutaron a un grupo de voluntarios para que reprodujeran la vida en una cárcel. A un grupo se le asignó el rol de guardias y al otro el rol de prisioneros. El experimento se tuvo que cancelar cuando había transcurrido apenas una semana: todos habían asumido hasta tal punto su rol que los conflictos no tardaron en generarse. Una persona puede tener un comportamiento ejemplar durante toda su vida, pero no ser capaz de actuar cuando tiene ante sí una situación en la que su rol le da cierto poder sobre otros. Por cierto, por si os interesa saber más sobre este experimento os recomiendo ver la recreación filmográfica «Das experiment», que refleja lo sucedido en dicho experimento sociológico.
  • Una persona puede ser socialmente reconocida y estar totalmente integrada en su comunidad, pero a la vez cometer acciones atroces. Un caso que a todos os sonará es el de Joseph Fritzl, más conocido como «El monstruo de Amsteten» para la prensa sensacionalista germana. Fritzl tuvo secuestrada y recluida en el sótano de casa a su hija durante 24 años, a la que violó reiteradamente y con la que tuvo siete hijos-nietos. ¿Cómo pudo mantener en secreto un atentado a la vida tan atroz? Pues precisamente porque, a ojos de su comunidad era percibido como un padre ejemplar y un abuelo generoso, y no se trataba de un ser antisocial, como demuestran los viajes que realizaba con cierta frecuencia acompañado de otros amigos. Por desgracia, no es el único caso de persona integrada socialmente que ha cometido delitos atroces.
  • La bondad y predisposición de una persona no necesariamente van de la mano de la profesionalidad. En este caso, la falta de profesionalidad y la nula capacidad para ser capaz de detectar las emociones pudo ser causante de lo sucedido. La voluntad de una persona por hacer las cosas bien, y la pasión que ponga por su trabajo siempre ayudan, pero no sirven por sí solas. Sin la capacidad ni la formación suficientes todo eso no sirve para nada.

Como dice una buena amiga, prefiero rodearme de hijos de puta antes que de personas supuestamente bondadosas porque los primeros son transparentes, pero los segundos siempre suelen tener algo que esconder.